La mancha negra era siniestra.

Lo destruía todo. Mataba.

Y, de pronto, rodeó

por completo a Medusita.

 

© Editorial Casa de Cartón. Todos los derechos reservados.

—¡Allá vamos, Medusita!

—¡Mamá! ¡Papá!

  ¡Ayuda! ¡Tengo miedo!