Cuando Medusita abrió los ojos, solo vio una inmensa oscuridad.

Así conoció lo que significaba un derrame de petróleo en el mar.

Recordó que hacía tan poquito había dicho

que iba a ser el mejor de los paseos, y comenzó a llorar.

 

© Editorial Casa de Cartón. Todos los derechos reservados.

Con desesperación, gritó. Una y otra vez.

Y otra vez...

Pero no obtuvo respuesta.

Su voz se ahogaba en la profundidad.

A pesar de todo, siguió gritando y gritando, en la más absoluta soledad.

A papá y a mamá nos los volvió a ver...

—¡Papá!

 

   ¡Mamá!