A Medusita le parecía todo tan maraviloso y único.
Nunca había visto nada semejante.
Así que hizo lo que todo niño o niña
debe de hacer en un momento así: preguntó.
—¿De dónde vendrá esta noche, mamá?
Pero, mamá no supo qué responder.
Para ella todo aquello también era nuevo.